Mbappé, el pasillo que nunca existió: la polémica que encendió el Clásico de la Supercopa de 2026
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Supercopa de España 2026 – el pasillo que no fue
La Supercopa de España 2026, incluso antes del pitido inicial, tenía todo para pasar a la historia: un Clásico, la final en Arabia Saudí y la victoria del Barcelona por 3-2 contra el Real Madrid en Yeda.
Pero cuando terminó el partido, la atención dejó de centrarse en los goles de Raphinha y compañía. El mundo entero vio una escena: Kylian Mbappé haciendo un gesto a sus compañeros para que abandonaran el césped y no hicieran pasillo al Barcelona.
¿Qué pasó exactamente durante la ceremonia?
Tras recoger las medallas de subcampeón, las cámaras muestran a Mbappé. El francés mira al resto del equipo y, visiblemente irritado, les dice con un gesto de la mano: "vámonos de aquí".
En lugar de quedarse en el campo y aplaudir al campeón –como manda la tradición del pasillo o al menos el respeto deportivo durante la ceremonia–, una gran parte de los jugadores del Real Madrid se dirige hacia el túnel.
En las redes sociales el momento explotó en cuestión de minutos:
- para algunos fue un acto de orgullo y mentalidad ganadora,
- para otros, una total falta de respeto al rival y al juego mismo.
Laporta entra en juego
El asunto se hizo aún más sonado cuando Joan Laporta, presidente del Barcelona, tomó la palabra. En una entrevista radiofónica admitió estar sorprendido por el comportamiento de Mbappé y envió un mensaje muy claro:
"En la victoria y en la derrota hay que ser magnánimo y mostrar respeto. Esto es deporte y hay que saber comportarse con normalidad".
El club catalán recuerda que en el pasado él mismo hizo pasillo al Real Madrid y que, independientemente del resultado, lo mínimo es quedarse en el césped y respetar la celebración del contrario.
¿Fue realmente una decisión de Mbappé?
Aquí comienza la guerra de narrativas.
Parte de los medios españoles afirman que fue Mbappé quien presionó para que el equipo abandonara el campo, y sus compañeros simplemente le siguieron.
Del entorno del Real Madrid, por el contrario, se filtran informaciones de que fue una decisión "desde arriba" y un elemento del protocolo de la federación, y no una iniciativa del propio francés.
Lo cierto es que en las grabaciones es Mbappé quien está en el centro del encuadre – independientemente de quién tomó la decisión formalmente, es su imagen la que da la vuelta al mundo.
Contexto: un Mbappé frustrado
No se puede olvidar que Mbappé llegó a esta final con una lesión de rodilla y prácticamente "a la fuerza", porque para el madridismo era un partido absolutamente clave.
- entró en la segunda parte,
- no logró cambiar el rumbo del partido,
- y para el Real Madrid era ya la tercera final de Supercopa perdida consecutivamente – y la segunda seguida contra el Barcelona.
En semejante cóctel de emociones, es fácil entender la frustración de un líder que tiene que ver cómo su mayor rival celebra un título… pero precisamente ahí reside la delgada línea entre la ira deportiva y simplemente el mal perder.
¿Orgullo o falta de respeto?
Es en este punto donde la discusión se vuelve realmente interesante para cualquier aficionado.
Argumentos "a favor" de Mbappé:
- El pasillo no es obligatorio, es una costumbre, no una regla.
- El equipo está destrozado tras otra derrota en una final, especialmente contra el mismo rival.
- Algunos aficionados ven en este gesto a un líder que quiere llevar a los suyos al vestuario lo antes posible para centrarse en el futuro.
Argumentos "en contra":
- El fútbol también es la capacidad de perder con dignidad.
- Millones de niños ven estas escenas – el mensaje es simple: si pierdes, puedes dar la espalda y marcharte.
- Jugadores legendarios de ambos clubes han 강조ado repetidamente que el respeto al rival está por encima del resultado de un partido individual.
¿Qué significa esto para la imagen de Mbappé?
Mbappé llegó a Madrid como una superestrella y el sucesor natural de la camiseta número 7/10. Hasta ahora, había cosechado casi exclusivamente elogios. Sin embargo, este tipo de episodios comienzan a construir también otra parte de su historia:
- para parte del madridismo es un líder que no acepta la derrota ni en los pequeños gestos,
- para muchos aficionados fuera de Madrid, sin embargo, se refuerza la imagen de "estrella" que antepone su ego a las reglas del juego limpio.
Y en un Clásico, cada gesto, por pequeño que sea, permanece en la memoria de ambas partes. Este pasillo, que no fue, probablemente será recordado con tanta frecuencia como algunos de los goles del propio partido.